Los sangrados en bebés se disparan mientras más padres rechazan la vitamina K al nacer, revelan dos estudios
Ilustración: Informadores USALas tasas de sangrados potencialmente mortales en bebés de Estados Unidos han aumentado con fuerza desde 2017, al mismo tiempo que cada vez más padres rechazan la inyección preventiva de vitamina K al nacer, según dos estudios publicados este jueves 5 de noviembre de 2026 en las revistas JAMA y JAMA Pediatrics. Son los primeros trabajos que muestran que los sangrados en bebés suben a la par del rechazo a esta dosis que se aplica de forma rutinaria desde hace más de 60 años.
El estudio de JAMA, del Hospital Infantil de Filadelfia (CHOP), analizó más de 5.2 millones de bebés nacidos entre 2017 y 2025. En ese periodo, el porcentaje de recién nacidos que no recibieron la inyección de vitamina K se duplicó con creces, del 3.1% en 2017 al 6.8% en 2025. Solo entre 2024 y 2025 el rechazo subió cerca de un 20%, de 5.6% a 6.8%.
Los bebés que no recibieron la dosis tuvieron un 47% más de riesgo de sufrir algún sangrado en sus primeros seis meses de vida, frente a los que sí la recibieron. El riesgo de sangrado en el cerebro se duplicó con creces: 33 casos por cada 10,000 nacimientos sin la inyección, frente a 13.2 por cada 10,000 con ella. También se duplicó con creces el riesgo de fallecer con un diagnóstico de sangrado durante la estancia en el hospital tras el nacimiento. Los autores calcularon que por cada 114 recién nacidos sin la inyección se produce un sangrado adicional.
El segundo estudio, publicado en JAMA Pediatrics por investigadores de la Universidad Commonwealth de Virginia, revisó los historiales de 11 millones de bebés de seis meses o menos entre 2017 y 2025. Encontró que el porcentaje de recién nacidos que recibió la inyección bajó del 97.7% al 95%, mientras la tasa de sangrados por deficiencia de vitamina K casi se cuadruplicó y parecía acelerarse: la tasa de 2025 fue aproximadamente el doble que la de 2024. En total se registraron 5,217 episodios de sangrado en ese periodo.
Los bebés nacen con poca vitamina K, un nutriente esencial para que la sangre coagule, y la inyección al nacer protege contra el sangrado por deficiencia de vitamina K, un trastorno poco común pero potencialmente grave. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cerca de la mitad de los casos tardíos de este sangrado —entre las dos semanas y los seis meses de vida— presentan sangrados en el cerebro, que pueden causar daño cerebral permanente.
Los autores advierten que los estudios no prueban por sí solos que el rechazo cause los sangrados, pero señalan que el aumento de ambos al mismo tiempo es significativo. «Es ciertamente evidencia de que más bebés no están recibiendo vitamina K, y más bebés están en riesgo de sangrar», dijo a ABC News la doctora Kristan Scott, autora principal del estudio de JAMA.
El rechazo a la vitamina K viene creciendo desde la pandemia de COVID-19, en medio de una ola de desconfianza hacia las vacunas y otras intervenciones en los recién nacidos, y se ha acelerado bajo el mandato del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien eliminó las recomendaciones de seis vacunas infantiles. Los cambios en el calendario de vacunación infantil están en suspenso por un recurso judicial. Un análisis exclusivo para Reuters, con datos de más de un millón de nacimientos de la empresa Truveta, encontró que los rechazos se aceleraron con fuerza en la primera mitad de 2026, con un aumento de más del 57% entre enero y junio.
Fuentes: Reuters, 5 de noviembre de 2026 (las tasas de sangrados potencialmente mortales en bebés de Estados Unidos han aumentado con fuerza desde 2017, a medida que los padres rechazan cada vez más las dosis protectoras de vitamina K al nacer; dos estudios publicados el jueves en JAMA y JAMA Pediatrics son los primeros en demostrar que las tasas de sangrados han aumentado a la par de los rechazos; el estudio de JAMA Pediatrics, de Steven Woolf y colegas de la Universidad Commonwealth de Virginia, revisó 11 millones de bebés de seis meses o menos entre 2017 y 2025; el porcentaje de recién nacidos que recibió la inyección bajó del 97.7% al 95%, mientras la tasa de sangrados por deficiencia de vitamina K casi se cuadruplicó y parecía acelerarse; la tasa de 2025 fue aproximadamente el doble que la de 2024; en total hubo 5,217 episodios de sangrado; un análisis exclusivo para Reuters de más de un millón de nacimientos, de la empresa Truveta, encontró que los rechazos se aceleraron con fuerza en la primera mitad de 2026, con un aumento de más del 57% entre enero y junio; en el estudio de JAMA, la tasa de recién nacidos sin la inyección se duplicó con creces hasta el 6.8% en 2025 desde el 3.1% en 2017; los bebés sin la dosis tuvieron 47% más riesgo de sangrar en los primeros seis meses y más del doble de riesgo de sangrado en el cerebro; el Departamento de Salud y Servicios Humanos no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios); Children's Hospital of Philadelphia, comunicado de prensa, 5 de noviembre de 2026 (el estudio, publicado hoy en JAMA, es el más grande hasta la fecha; analizó más de 5.2 millones de bebés nacidos entre 2017 y 2025; el porcentaje que no recibió la inyección intramuscular de vitamina K al nacer se duplicó con creces, del 3.1% al 6.8%; de los bebés incluidos, 234,825 —el 4.5%— no recibieron la inyección; los bebés sin la dosis documentada tuvieron más sangrados registrados en los primeros seis meses —288 frente a 186 por cada 10,000 nacimientos— y un riesgo 47% mayor tras ajustar por edad gestacional, sexo, características maternas, seguro y medidas del vecindario; el riesgo de sangrado intracraneal fue de 33 frente a 13.2 por cada 10,000; por cada 114 recién nacidos sin la inyección se produciría un sangrado adicional; Scott et al., «Nonreceipt of Newborn Vitamin K and Risk of Bleeding», JAMA, publicado en línea el 5 de noviembre de 2026); ABC News, 5 de noviembre de 2026 (el nuevo estudio de JAMA del Hospital Infantil de Filadelfia incluyó datos actualizados de 2025, que mostraron un número creciente de bebés que no reciben la inyección de vitamina K al nacer; entre 2024 y 2025 el porcentaje subió cerca de un 20%, de 5.6% a 6.8%; la doctora Kristan Scott, autora principal, dijo que «es ciertamente evidencia de que más bebés no están recibiendo vitamina K, y más bebés están en riesgo de sangrar»; según los CDC, cerca de la mitad de los casos tardíos de sangrado por deficiencia de vitamina K presentan sangrados en el cerebro, que pueden llevar a daño cerebral permanente).
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