León XIV en el Día de los Fieles Difuntos: “Que las lágrimas de las madres conmuevan a quienes pueden callar las armas”
Ilustración editorial — Informadores USAEste lunes 2 de noviembre de 2026, el papa León XIV celebró en el cementerio monumental del Verano, en Roma, la misa por la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, y puso en el centro de su homilía a las familias que han perdido a un ser querido a causa de la guerra: “¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños y de tantos ancianos lleguen al corazón y conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!”
La celebración tuvo lugar a las 16:00, hora de Roma, en la explanada de entrada del camposanto, ante numerosos fieles pese a la amenaza de lluvia. Antes de la misa, el Pontífice rezó unos instantes ante una tumba y depositó un ramo de flores blancas y amarillas, los colores de la bandera del Estado vaticano, en un gesto silencioso de recuerdo por todos los difuntos.
En su homilía, León XIV partió del Evangelio de las Bienaventuranzas y destacó una que, dijo, nos afecta de modo particular por las víctimas de las guerras: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mt 5, 4). “En este momento queremos rezar por quienes han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por aquellos a quienes la absurda violencia de la guerra se lo ha arrebatado”, expresó el Papa, el primer pontífice estadounidense.
El Pontífice recordó que la fe cristiana no rompe la comunión con los seres queridos que ya partieron, sino que la transforma: mediante la oración de sufragio, explicó, los fieles acompañan a sus difuntos hacia la plena comunión con el Señor, una comunión que ya se puede pregustar en la Eucaristía. También evocó a san Francisco de Asís, en el octavo centenario de su fallecimiento, y su enseñanza sobre afrontar el final de la vida terrena en amistad con Dios.
Es el segundo año consecutivo que León XIV conmemora a los Fieles Difuntos en el Verano. La tradición de celebrar esta misa en el cementerio romano la retomó el papa Francisco en 2013 y la había inaugurado Juan Pablo II en 1979. La conmemoración del 2 de noviembre tiene más de mil años de historia: en 998, san Odilón de Cluny estableció que sus monasterios dedicaran ese día a rezar por todos los difuntos, una práctica que luego se extendió a toda la Iglesia.
La misa de este lunes llega un día después de la solemnidad de Todos los Santos, celebrada el domingo 1 de noviembre, y a días de la gira apostólica del Papa por Sudamérica, del 6 al 17 de noviembre, con visitas a Uruguay, Argentina y Perú. En México y en las comunidades hispanas de Estados Unidos, el 2 de noviembre se vive también con ofrendas, visitas a los cementerios y oraciones por los seres queridos que ya no están.
Fuentes: EFE, 2 de noviembre de 2026 (misa de los Fieles Difuntos en el cementerio del Verano, recuerdo a las víctimas de la “absurda violencia de la guerra”, Bienaventuranzas, san Francisco de Asís en su octavo centenario); Rome Reports, 2 de noviembre de 2026 (oración y ramo de flores blancas y amarillas antes de la misa, homilía desde las Bienaventuranzas, segundo año consecutivo en el Verano, tradición retomada por Francisco en 2013 e inaugurada por Juan Pablo II en 1979, san Odilón de Cluny en 998); Prensa Latina, 2 de noviembre de 2026 (llamado a poner fin a las guerras y a mantener la esperanza en la vida eterna, celebración en el Verano con motivo de la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos); InfoVaticana, 2 de noviembre de 2026 (misa a las 16:00 en la entrada monumental del Verano, oración de sufragio, Bienaventuranzas como camino hacia la vida eterna, recuerdo de san Francisco de Asís).
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